• Jos Carpio

El inicio de un comienzo tardío

«Lo último que uno sabe es por donde empezar»

- Blaise Pascal



Hola, porque qué mejor forma de empezar una nueva aventura que con un saludo tan común, inocente e incluso un poco atrevido. Hola. Esta soy yo ahora, robándome tres minutos de tu tiempo, en una carta que no sé si es más para presentarme ante ti o para reforzar mis intenciones con este nuevo proyecto.


Llevaba una vida pensando en cómo compartir mis escritos con el resto del mundo. Y aun cuando mi mundo consistía en 4 personas, me preguntaba si incluso así era suficiente para que ellos quisieran escucharme, en este caso, leerme. ¿Lo harían? ¿Por qué lo harían? ¿Curiosidad? ¿O realmente creen que tengo algo que decir?


Tengo muchos años escribiendo comienzos sin finales, estancándome en el desarrollo de una nueva historia. Siendo esclava de prosas presumidas, frases obsoletas, canciones sin acordes, y melodías mal cantadas. Los cuadernos de mi infancia y mis libros de matemáticas ocultaban en su interior lo que pasaba por mi cabeza en plena clase. Y no era yo...no era yo cuando escribía, porque juro por Dios que he vivido mil vidas en este lugar.


La verdad es que hace tiempo quería hacer con algo así, pero no sabía qué paso tomar. O mejor dicho, no sabía cuándo darlo. Como decía antes, este quizá sea el inicio de este blog y, al mismo tiempo, el final de mi intimidad y de mi imagen de bad girl, ¿aunque cuándo la tuve? La chaqueta de cuero que llevo puesta, desborda purpurina y sensibilidad hasta por debajo de la axila; y el delineador negro en los ojos, resulta ser más un accesorio dramático por si se me ocurre llorar a media calle.


Esta vez me toca desempolvar las libretas que llené durante la secundaria. Recuperaré las servilletas arrugadas en las que me desahogué estos últimos meses, y entre roches e indecencias, expondré cada una de la manera más mundana posible. Porque sí, estamos hablando de alguien que un día le da un arranque de publicar mil cosas en Instagram, y al otro, oculta todo hasta su propia existencia.


Así que nada. Si alguna vez quisiste saber qué había en mi cabeza, o no sé, si tan solo estás acá por simple curiosidad, creo que debo decirte gracias por siquiera darme la oportunidad de robarme un minuto de tu vida, sobre todo con tan nefasta presentación. Si te conozco y nos volvemos a ver, me haces acordar y te invito una chela, ¿va?


Au revoir.


Jos.



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